Auto-Zancadilla


Es muy frecuente escuchar “no sé qué más puedo hacer”, y aunque son válidos (de vez en cuando) los sentimientos de frustración y los pensamientos de derrota, definitivamente ésta no va a ser la frase que nos va a mover del lugar en el que nos encontramos. Una pregunta más honesta podría ser: “¿qué estoy dejando de hacer?” e inmediatamente tenemos un listado de acciones que puede convertirse en una guía para alcanzar aquel objetivo añorado.


Por definición, sabotear es: dañar, entorpecer, averiar, perjudicar, estropear, deteriorar, romper. Voy a tomar de estas definiciones el término entorpecer, pues son incontables las veces que nosotros mismos obstaculizamos nuestro andar. A este hábito yo le llamo "Auto-zancadilla": cuando nos tendemos nosotros mismos la trampa, caemos en ella, nos quejamos y la volvemos a tender.


Con éste le otorgamos la culpa a nuestro entorno (personas, ambiente) por las cosas que nos pasan o no nos pasan; dejando así de lado la responsabilidad que tenemos sobre lo que nos ocurre. Lo cierto es que ambas conductas (relegar y responsabilizarse) requieren una cantidad de energía para ser llevadas a cabo, está en nosotros decidir si queremos invertir en avanzar o en mantenernos en la zona conocida. Lo que tildamos como mala suerte, destino, entre otras, puede ser un cúmulo de tareas que tenemos pendientes; la famosa procrastinación.


¿Estoy dejando de mandar ese mail? ¿Estoy postergando mi salud? ¿Estoy huyendo de una conversación? Etc, etc..


Sin embargo, cuando nos responsabilizamos de nuestra vida, nos damos cuenta de que la mayoría de las cosas que “nos ocurren” son consecuencia de las elecciones que hemos tomado, de nuestras decisiones. La vida no nos ocurre, nosotros la vivimos.


Sí, el punto en el que se encuentran está directamente relacionado con las decisiones que han tomado a lo largo de su vida y no importa qué tan "conscientes" hayan sido cuando las tomaron; son estas decisiones las que l@s han traído hasta este presente y l@s llevará de aquí en más.


Así pues, contamos con dos factores claves, por un lado, la responsabilidad que debe ser entendida como la capacidad que tenemos de responder y de hacernos cargo, esta es la fuente del poder que tenemos sobre nuestra propia vida. Y por otro lado, la libertad de elegir; todos somos libres de elegir qué hacer con el tiempo que nos regalaron aquí, así que resulta más favorable tomar las decisiones con responsabilidad que seguir culpando al vecino, destino, signo zodiacal o quien cada persona haya elegido culpar.



¿Qué puedes hacer para evitar la auto-zancadilla?


1. Suelta el resultado y confía en el proceso.

2. Plantea objetivos reales y ajustados a tu deseo verdadero.

3. Amplía la conciencia en el momento de tomar decisiones.

4. Identifica qué beneficios estás obteniendo de tu zona conocida.

5. ¡Responsabilízate, eres el único dueño de tu vida!

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© 2011 / Verónica Reyes / Bogotá, Colombia