Para empezar psicoterapia

Actualizado: jul 21



Photo by: Eduard Militaru


Empezar un proceso psicológico puede ser una de las decisiones que más nos tardemos en tomar por dos razones principales: los juicios/ignorancia alrededor de la salud mental y la subestimación de este servicio. He compilado a continuación algunos puntos que puedes tener en cuenta si estás dudando en empezar tu proceso; espero puedan ayudar a aclararte:


1. Idealmente elige alguien con formación en psicología clínica (psicoterapia):

Aunque es cierto que todes empezamos a ejercer desde el pregrado en la práctica y atenderse con alguien recién graduado tiene la ventaja de tener muy fresca la teoría y la supervisión de su práctica. Lo ideal, es que además de la formación del pregrado, se haya realizado un postgrado (especialización) en psicología clínica, debido a que este, además del conocimiento y de la experiencia práctica, podría indicar un proceso de autoconocimiento por parte del terapeuta.

Existen muchos tipos de psicología clínica, es decir, de teorías de abordaje de trabajo con seres humanos, las principales son: psicoanalisis, cognitivo-conductual, humanista y transpersonal; esto se lo podes preguntar al terapeuta con quién te vas a tratar para ver si encuentras afinidad con la teoría; sin embargo, la teoría no va a ser lo más importante de aclarar, lo que sí debe ser discutido en el rapport (encuadre de la primera sesión) son los lineamientos (frecuencia, arancel, duración, metodología, entre otras) del proceso psicológico con ese terapeuta particular.



2. Cercanía y profesionalismo.

La persona que elijas como psicoterapeuta debe sentirse en igual medida cercana y profesional; suficientemente cercana para experimentar disposición, escucha, confianza y contención. Profesionalismo para no confundir su propio proceso con el tuyo, para guiarte de acuerdo a su formación académica y experiencial, para construir un vínculo terapéutico sano desde el acompañamiento objetivo y humano.

En ningún momento este vínculo debe ser alterado por situaciones personales y de ser así, el profesional debe hacer una remisión oportuna de su paciente otro colega.

3. Motivo de consulta

Empieza terapia quien quiere estar mejor, quien tiene dudas y ganas de experimentar algún cambio en su propio ser y en la forma de relacionarse con su entorno. No es necesario estar atravesando una crisis para empezar un proceso y tampoco tener absolutamente delimitado el motivo de consulta, ya que el terapeuta te ayudará con esto.


El trabajo va a empezar por tu presente, describiendo cómo te encuentras ahora, cómo te relacionas con tu realidad, y puedes confiar en el terapeuta para que formule las preguntas necesarias que ayudarán a profundizar el proceso de exploración.

4. Disposición.

Reconocer que el proceso requiere: esfuerzo de tiempo, disposición para trabajar e inversión económica, para que tenga continuidad y fluidez.

Si bien tu terapeuta se encarga de propiciar el espacio, la contención y la reflexión terapéutica, va a ser el compromiso que tengas contigo mismx, lo que potencie u obstaculice tu proceso; siempre que quieras trabajar el psicoterapeuta está ahí para acompañarte. pero si no tienes la disposición no hay mucho que se pueda hacer sin fortalecer tus defensas.

5. Suelta los prejuicios.

Es muy probable que las creencias que tengas alrededor de la psicología y los procesos personales, te lleven a pensar que "no es para tanto lo que estás viviendo" o que si "no lo superas solx eres débil" etc.


Pero cuando logres soltar estos mitos (creencias falsas) frente a la psicoterapia vas a abrirle la puerta, no solo a tu capacidad de despertar consciencia, sacudir patrones y experimentar con formas creativas de vivir, sino que además vas a poder contactar con el merecimiento de una vida más agradable y satisfactoria.

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