Productividad: what a concept.



Lo primero de lo que me percato al intentar organizar la información que quiero compartir en este artículo es que este texto debería ser un libro. Hemos puesto tan en el centro de nuestra vida este concepto, sin siquiera saber que significa, que tendríamos que observar todo lo que nos impacta como personas para empezar a correrlo de un lugar tan fundamental en nuestra vida, porque por lo que observo y leo parece que la productividad es un valor existencial.


Cuando interiorizamos ciertos mandatos y conceptos sin cuestionarlos, corremos el riesgo de estar construyendo una vida sobre unas bases sin sentido para nosotrxs. Esto genera en ocasiones la sensación de que así "logremos todo lo que se suponía debíamos lograr" no sintamos satisfacción o conexión con la vida.


Para empezar, tengo el deber de resaltar que la productividad es un concepto de las ciencias económicas, hace referencia a la relación entre la cantidad de productos/servicios (bienes) que se obtienen y los recursos de los empleados/sistema en su producción. Con este cálculo, entre otros procesos para mejorar la eficiencia productiva, se estima cual debe ser el salario de los cargos.


Aunque es un concepto proveniente de dicho campo, podemos observar cómo las personas empezamos a calificar nuestro día a día en productivo o no, y junto con esto pareciese que el valor personal varía conforme la calificación asignada: más o menos valiosa de acuerdo a los productos logrados


Los organismos construimos la realidad a través de nuestra narrativa, pero es muy poco común que observemos sobre qué conceptos estamos levantando nuestra realidad, y si dichos conceptos tienen sentido. Evidentemente, la productividad es uno de estos, y la consecuencia es que empezamos a conformar un sistema de valores y creencias que direccionan nuestra vida, sin enterarnos mucho hasta que aparece el malestar. Luego con la aparición del malestar llega un quiebre, una crisis o una enfermedad.


La idea de los espacios de contacto y observación es no tener que llegar a tal nivel de tensión para percibir que algo no está funcionando en nuestra vida. En este artículo quiero compartirles en primer lugar las respuesta de un cuestionario que estuvimos compartiendo en historias de Instagram propuesto para evidenciar lo mencionado anteriormente sobre la introyección de conceptos y creencias. Y en segundo lugar algunas de las creencias falsas frente a la productividad que pueden estar obstaculizando la fluidez.



RESULTADOS

Sondeo del concepto y la percepción de la productividad


Las preguntas tenían la intención de recopilar algunos significados asignados a la productividad, la percepción e idealización de la misma, a qué estamos llamando "no hacer nada", la sensación de la cantidad de tiempo vs las tareas y algunas herramientas que utilizan para ser mantener la productividad.


El formulario fue diligenciado por 42 personas entre los 19 y 38 años, distribuidas en las siguientes ocupaciones: 10 estudiantes de pregrado, 31 empleadas y 1 desempleada. A continuación encontrarás recopiladas en formato vídeo la mayoría de respuestas arrojadas por lxs participantes:



Significado de productividad:

Pueden observar en algunas de las respuestas compartidas incluyen variables como: tiempo, calidad, planeación. Sin embargo lo interesante acá es el tono que se le agrega a la realización de las tareas: "terminar con las tareas antes de lo planeado", "entregar con alta calidad", "lo que debe ser correcto", "superar lo establecido", "máximo de actividades posibles", "varias tareas en un corto tiempo"; porque es este tono de exigencia lo que nos juega la contra en el momento de ejecutar, es decir, la idea de la romper estándares, tiempos y exprimir nuestros recursos se nos convierte en el propio interruptor en el momento de hacer lo que simplemente: corresponde hacer.



Ideal de una vida productiva:

La idealización es la vara simbólica que nos establecemos de lo que esta "bien". De acuerdo con lo que observamos en esta pregunta el común de las respuestas apuntan hacia: balance, equilibrio, cumplimiento, organización y felicidad/disfrute de las tareas realizadas. Para ser redundantes toda idealización es eso una idea, e intentar equiparar productividad con balance nos sigue afianzando la idea de que solo a través de la medición de obtención de productos podemos alcanzar una estabilidad. Quiero aclarar con esto de que una vida productiva no es, necesariamente, una vida balanceada.



Significado de "no hacer nada":

La línea conectora entre la mayoría de estas respuestas tiene que ver con "no dar resultados/no producir" al igual que no hacer nada es: "descansar, disfrutar, dormir, ocio". Utilice la expresión "No hacer nada" porque la hemos naturalizado y con esto mismo hemos el valor de las actividades vitales como lo son: dormir, comer, descansar, reflexionar, conversar, caminar. En esta solo me queda hacerles el recordatorio de que no somos máquinas que necesitan botar informes cada minutos de su vida. Sugiero ver este vídeo: Descansar en el no-hacer, Claudio Naranjo.



Percepción de la productividad:

Comparando las dos tablas se puede observar que la mayoría de personas (35) percibe a las demás personas como "más productivas" en comparación consigo mismas (23); sin embargo, cabe resaltar que la mayoría de personas considera tener una productividad media alta.


Tiempo vs Tareas:

Esta pregunta estaba intencionada para que lxs parcitipantes indagaran sobre la cantidad de tareas que se plantean hacer en cierto tiempo. Entendiendo que el tiempo y la energía de nuestro organismo es un recurso, vale la pena preguntarse si lo estamos distribuyendo de manera justa. En este vídeo encontrarás un ejercicio que puede ayudarte a observar el tiempo real que toman tus actividades, para que a partir de esta conciencia puedas reconocer tu esfuerzo y realizar los cambios que considerés necesarios: distribución de tareas vs tiempo.



Para cerrar el sondeo, compartí un espacio para que lxs participantes comentaran algunas observaciones adicionales sobre su experiencia alrededor del concepto de la productividad. Las pueden leer en el siguiente vídeo:



En mi caso he notado lo condicionada, que estoy a la velocidad, al ritmo rápido. Lo percibo de varias maneras, por ejemplo cuando se me ocurre alguna idea, tengo la sensación de que si no la saco adelante en ese momento, me perderé una gran oportunidad. Esto proviene de la creencia de que las cosas solo tiene un chance para ocurrir, pero que además para lograr la realización tengo que estar entregando productos constantemente. Este jueguito de manipulación es muy frecuente entre usuarios y creadores de contenido para redes sociales. (Recomendado el documental: the social dilemma.)


Pero no puedo quedarme echando culpas y señalando nuestro consumismo de contenido exclusivamente; también lo siento en el día a día, alejada de una pantalla. Les quiero comentar que hace dos meses estaba queriendo hacerme un regalo: un masaje relajante, lujito que fui postergando con varias excusas que giraban alrededor de "no tener tiempo" y "no querer gastar en eso". Finalmente logré agendar un día, entonces el domingo 6pm llegó la masajista para prestar su servicio de 1hr; confieso que los primero 45 minutos del masaje, estuve trabajando, mentalmente: envíe correos, tuve conversaciones, pensé en este artículo, hice la lista del mercado, analicé algunos casos de pacientes, entre otras.


La verdad que no parece grave porque expongo un ejemplo que pareciera superficial como un regalo o descansar -me duele escribir que descansar es un lujo-. El peligro es que lo hacemos constantemente y de esta manera ningunx de nosotrxs puede tener contacto con la vida. Estar dentro de la habituación del "corre corre" nos interrumpe el contacto con el presente y nos encontramos en cualquier parte menos aquí y ahora: disfrutando, intercambiando, expandiendo.


Las tensiones o interrupciones del contacto de la vida son causadas por las creencias o conceptos que hemos interiorizado. En gestalt se conocen como introyectos y es fundamental que si estamos teniendo un sensación de incoherencia con nuestras acciones, observemos la creencia que las impulsa, porque todo comportamiento está precedido por una idea, y hasta que no las cuestionemos, difícilmente -por no decir imposible- podamos establecer unos patrones coherentes en nuestra vida.


Comparto a continuación las ideas falsas que más escucho en el consultorio, entre mis amigues y por supuesto en mi misma:



La productividad y sus falsas ilusiones



1. “Si puedo, tengo que hacerlo”

La sensación de malestar generada por tener tiempo libre en el calendario, ligada a la ideas de “insuficiencia” por no estar haciendo algo con miras a un resultado especifico, crea la ilusión de que todo el tiempo debe estar agendado, cronometrado, ocupado y direccionado hacía un objetivo (dinero, producto, éxito, creación, etc.)

CONTAR con tiempo no significa TENER que llenarlo


2. “Entre más cosas haga, más tiempo libre tendré después”

Esta conducta muestra que en la medida de que evacuamos tareas, van llegando unas nuevas. La vida es un continúo proceso de apertura y cierre de ciclos, es decir, una progresión de ciclos de experiencia, que se da de la siguiente manera: sensación, figura, movilización de energía, acción, contacto, retirada y de nuevo sensación.

Tener tareas a resolver significa que hay vida

¿cuántas estás resolviendo diariamente?¿qué te parece este ritmo?


3. “Las demás personas son más productivas que yo”

Cuando comparamos nuestro hacer/sentir/penar con el de los demás, lo hacemos a partir de lo que percibimos externamente de éstas, es decir, proyectamos. A decir verdad, nadie sabe a ciencia cierta lo que pasa en la vida de las otras personas. Las comparaciones son atrevidas, porque además de ser injustas son innecesarias, no nos aportan a nuestro proceso personal, por el contrario: obstaculiza, castiga y juzga.

Compararte no te ayuda a hacer un mejor trabajo

4. “Si hago una pausa no voy a lograr nada”

Existe una asociación equivoca entre pausar y cortar la acción: renunciar. La realidad de todo ser vivo –y de algunas maquinas- es que para funcionar necesitamos de energía. Observa cuáles son tus fuentes y tus gastos de energía para identificar si organísmicamente estás favoreciendo el equilibrio, pues de ignorarle la necesidad de descanso podría llegar a ser atendida, ya no en forma de un signo sino de una enfermedad.

“Aprende a pausar, no a renunciar”

5. “No me debería costar esfuerzo si el tema me gusta”

Todo pensar/sentir/actuar requiere energía. Las actividades que más nos gustan también demandan un esfuerzo, es fantasioso pretender que algo que nos gusta no nos va a requerir: tiempo, trabajo y dedicación. La pregunta a realizarnos tendría que estar direccionada a si estamos dispuestxs a hacer las tareas (resolver los problemas) que la decisión tomada traerá, y no pretender encontrar una donde “no tengamos que esforzarnos”

“No esperes una vida sin problemas. No hay tal cosa. En cambio, espero una vida llena de buenos problemas” –Mark Manson.




Considero crucial abordar este tema con completa honestidad personal. Nos debemos evaluar con qué sistema de valores estamos transitando nuestros días y dentro de este asinceramiento, es clave entender que somos seres vivos y no máquinas -aunque estas también requieren recarga, actualización, etc-. Nuestros recursos: tiempo y energía NO son infinitos, tampoco necesitamos que lo sean. La tarea es procurarnos una vida desde la compasión por nosotrxs y por lo que nos rodean, de otra manera, como sabemos, la vida se vuelve insostenible, desgastada y carente.


¿Qué tal si les planteo la idea de que realmente conectamos con la vida cuando estamos haciendo muy poco -por no decir nada-?



Repensarnos los mandatos estructurales es empezar una revolución.

No nos permitamos robarnos vivir la vida.

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© 2011 / Verónica Reyes / Bogotá, Colombia