¿Qué (me) pasó este año?



Este año tuve la oportunidad y el valor suficiente para hacerle caso a un llamado que venía palpitando dentro de mí hace unos años. Desde que me gradué de psicología y con el ingreso al mundo laboral, comprendí que la psicología aun estaba -y está- muy distante de las personas ¡Qué paradoja!


Entonces me parecía interesante poder acercarla a lo cotidiano; hace 8 años no existían tantas formas de comunicación como las que existen ahora, y para serles honesta yo tampoco contaba con la confianza y con la experiencia necesaria para darle forma al proyecto.


Hace casi dos años regresaba a Colombia a estrenar ciudad, reconocer paisajes, reconectar con personas y retomar mi vida laboral en el país. El gran interrogante era: ¿qué vas a hacer?, y yo no tenía idea, a modo de broma los primeros meses mientras tomaba una decisión definitiva contestaba “voy a ser turista”.


Pero ser turista no es una opción que pueda, y a larga, que quiera tomar como algo definitivo en mi vida; entonces fui a un par de entrevistas laborales donde las ofertas eran, por no decir nada más, desconsideradas.


Y continuaba la pregunta: ¿qué vas a hacer? Quiero trabajar para mí, con mis tiempos, mis métodos y mis espacios; quiero aplicar lo que aprendí en la formación de Gestalt, quiero compartir información y quiero viajar.


¡Qué soñadora! Pensaba cuando identificaba que eso quería responder, y entonces contestaba: “sigo buscando”. No puedo negar que cada vez que recordaba lo que quería hacer sentía gran entusiasmo y a la misma vez una avalancha de inseguridades


¿Un blog? No, todo el mundo tiene blogs.

¿Consultorio? No, ya hay muchos psicolog@s.

¿Información? No, a nadie le va a interesar.

¿Exponerme? No, me van a juzgar terrible.


Pero esa voz no la apaga nada ¿la han escuchado?, la mía decía “quiero aportar, quiero encontrar la manera para poder vivir así”. Y junto con esto pude observar que estaba rodeada de personas que me ayudaban a disipar las dudas imperantes, que si me escuchaba sin juzgar veía un camino posible de recorrer, que no existía el momento perfecto para hacerlo y que debía empezar ya con lo que tenía a la mano.


Sigo recorriendo el camino, convencida de que vienen tanto logros como desafíos en mi futuro. Afianzando que soy suficiente y capaz, y que esto no me libra de la critica, pero qué bonito se siente hacer lo que uno quiere hacer cuando se logra sincronizar con nuestras capacidades.


Para finalizar, este artículo que entra en la categoría “lo personal”, voy a compartirles un ejercicio que trabajé en alguno de mis talleres de este año y con algunos pacientes para darle cierre a este año.

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