Soledad

Actualizado: jul 21



"Lo opuesto de la soledad no es la unión, es la intimidad" - Richard Bach


Los seres vivos somos de base interdependientes, necesitamos de otras personas, de la naturaleza para vivir. Y aunque a algunas personas les cueste más reconocerlo, ésta es una condición de nuestra supervivencia. El intercambio es lo que facilita la resolución de nuestras necesidades, hacemos trueques de todo tipo: químico, emocional, psicológico, económico, entre otros, para prolongar la vida.



Poder establecer contacto depende en gran medida de nuestra habilidad para: estar en el presente, reconocernos y relacionarnos. De estas habilidades también deriva la manera en la que nos sentimos conectadxs/desconectadxs del mundo, es decir, emerge el sentimiento de soledad.

Ahora, “estar a solas” y “sentir soledad” no son lo mismo.


Estar a solas hace referencia a pasar tiempo con nosotrxs mismos, en intimidad para reencontrarnos, con todo lo que eso significa: luz, sombra y lo intermedio. Es justamente eso que encontramos de nosotrxs en el silencio lo que nos lleva a la huida, la distracción o hasta pretender ignorar algunos temitas. Lo complicado de huir de nosotros mismx es que a dónde sea que vayamos o con quien sea que lo pretendamos hacer, las cosas de uno viajan con uno, fortalenciendo la tensión para que las atendamos.


La soledad es un sentimiento, que surge de la incapacidad de hacer contacto, en un nivel interno (con nosotros), intermedio (el intercambio) o externo (con el mundo). De hecho, somos muchas las personas que podemos reportar habernos sentido "solas" estando rodeadas de muchas personas o incluso abrazadas por una pareja. Es una sensación de sentirse arrojadx en el mundo, apartadx, aisladx y por ende, poco comprendix, hasta por uno mismx.





No poder establecer contacto o continuar interrumpiendolo con ideas, fantasías, comparaciones y juicios, significa que la sensación de soledad tiene que ver más con nuestros sentimientos y actitud que con lo que nos rodea. La sensación de soledad es ante todo pasajera, y aunque algunos periodos sean más largos que otros, no podemos perder esta realidad de vista. Podríamos, más bien, de preguntarnos:

¿Qué estamos necesitando? ¿Qué me nos muestra esta sensación de 'incomprensión y aislamiento'?

En varias ocasiones de la vida, generalmente, cuando hay crisis o transición entre etapas vitales como por ejemplo la adolescencia, se puede experimentar soledad. Generalmente, estos momentos de soledad nos están preparando para poder movernos hacía otro momento de vida (evolucionar). Es aquí donde podemos reflexionar en calma y silencio sobre lo que necesitamos para poder avanzar; por esto mismo, resulta contraproducente que intentemos llenar la sensación de vacío y confusión con bienes materiales o compañías superficiales, que a la larga nos pueden traer mayor sensación de soledad.

Poder resignificar la soledad, es decir, experimentarla como lo que es, sin sumarle a la sensación la fantasía de un futuro de rechazo, abandono y demás pensamientos innecesarios; nos va a ayudar a suavizar el juicio que se tiene ante los periodos de tiempo que tengamos solxs y poder aprovechar estos como oportunidades de autoconocimiento, sanación y eventualmente disfrute.

La soledad existe y nos exige una cuota de paciencia, comprensión y amabilidad on nosotrxs mismxs. A continuación comparto unos cuantos tips para ayudar a transitarla y observarla:


  1. Dejar espacios de silencio y quietud.

  2. Escucharse sin juicio.

  3. Permitirse tiempo para el descanso y el ocio.

  4. Tener iniciativa para armar planes.

  5. Establecer límites sanos en las relaciones.

  6. Retomar objetivos aplazados.

  7. Cuidarse física y emocionalmente.

  8. Identificar creencias y juicios sobre la soledad.

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